Si tuviéramos que listar las tecnologías que están causando un mayor impacto en el entorno en 2018, sin duda, una de ellas sería Blockchain.
Desde que en agosto de 2017, el Bitcoin atrajo las miradas de los inversores por su tendencia de precio alcista y su extraordinaria volatilidad, muchos hemos relacionado Blockchain con Bitcoin, como si fueran el mismo concepto. Sin embargo, cuando hablamos de la tecnología de la cadena de bloques, Bitcoin, representa sólo la punta del iceberg.
Una de las muchas posibilidades que ofrece el Bitcoin son los denominados Smart Contracts. Los Smart Contracts son, dicho de otra forma, software que nos asegura y automatiza la ejecución de acuerdos entre dos o más partes. Veamos algunas aplicaciones:

  • Respuestas automáticas a situaciones predefinidas: muy aplicable a la industria aseguradora, estaríamos hablando en la activación de un determinado workflow en respuesta a una situación predefinida en la Blockchain. Desde el punto de vista operativo, reduciríamos los tiempos de espera por peritaciones y análisis por parte de la aseguradora ofreciendo una respuesta más rápida y una mejor experiencia de cliente.
  • Gestión logística en el sector de transporte y mensajería: uno de los puntos fundamentales en la negociación en transporte internacional de mercancias son los compromisos de pago de acuerdo a Incoterms. En este caso, el Smart Contract se activaría en el momento exacto de la llegada de la mercancía a un punto y no antes ni después. Si partimos de la premisa de la inviolabilidad de la Blockchain, vemos como encaja perfectamente con la finalidad de los Incoterms e incluso, vemos un posible “siguiente paso” en la evolución de la industria del transporte de mercancías.
  • Amortización hipotecaria: Las hipotecas no son un producto financiero sencillo, a parte de las clásicas diferencias entre una de interés fijo vs variable, existen infinidad de contingencias a mayores que podemos analizar y aprovechar para diseñar un mejor producto (salario, endeudamiento… etc). En muchos casos se renegocia una hipoteca y se analizan toda esta retahíla de factores pero… ¿y si pudieramos aplicar la tecnologia del Smart Contract a este producto financiero concreto?. Estos procesos de ajuste serían automáticos y nos ahorraríamos mucho tiempo (y dinero).

SmartContract promete automatización de procesos y confianza. Una propuesta para nada despreciable en los tiempos que corren, en los que las empresas debemos impulsar precisamente estos atributos a la hora de crear valor.