Del mismo modo que sucede en general en todos los sectores, la industria de los seguros se enfrenta a un contexto digital global cada vez más competitivo en el cuál la adaptación no es una opción.  Ninguna rama queda exenta: hogar, salud, automóviles, multirriesgo, etc. Pero es que hoy en día, ¿quién no tiene una vida digital?
La realidad es que los clientes tienen más herramientas que nunca para acceder a una cantidad ingente de información a través de las nuevas tecnologías, un hecho que les permite tomar mejores decisiones y ser más eficaces en sus interacciones diarias con la empresa. Por este motivo, entender al cliente y adaptarse al nuevo entorno debe ser el reto de toda compañía, incluidas, por supuesto, las aseguradoras.
Para hacerlo más fácil, las compararemos con una maratón. Las aseguradoras, igual que todo atleta, deben entrenarse duro cada día para destacar entre el resto y alcanzar con garantías la meta.
Lo primero de todo es estudiar el terreno, planificar el reto a largo plazo y no equivocarse de estrategia. Se debe evitar el error de querer ir más rápido, porque si no, pronto aparecerán los primeros muros. Hay que ir al ritmo que podamos permitirnos según nuestra envergadura y peso, en este caso, en el mercado.
De esta manera, siguiendo con la comparación, aquellos atletas, o en su defecto, aseguradoras, que sean más ágiles en la adopción de estas prácticas, contarán con una posición privilegiada, llegarán con holgura a los objetivos que se propongan, se diferenciarán del resto y con ello, se posicionarán a la cabeza de la carrera en la eficiencia de la gestión de sus acciones.
Teniendo esto en cuenta, una de las metas que debe alcanzar toda compañía de seguros es la de crear nuevos modelos de negocio y ¿cómo puede hacer esto? Pues centrándose en el cliente y utilizando para ello las posibilidades que brinda la digitalización.
Así, tendrá más oportunidades de satisfacer eficazmente la demanda de sus clientes “next generation”, basada en interacciones electrónicas, nuevos productos y la mejora de la experiencia.
Los siguientes tres aspectos son algunos a tener en cuenta:

  • Los nuevos modelos de distribución y acceso al cliente multicanal

La digitalización abre una ventana hacia el desarrollo de nuevos canales de distribución de contenido frente a los tradicionales, permitiendo su presencia en el canal online y, a su vez, haciendo posible las alianzas con terceros, generando un ecosistema de relaciones.
Se trata de atender a un cliente multicanal movilizado que busca en los canales online más del 50% de los productos que le interesan.  Por eso, hay que repensar cómo crear, desarrollar y vender, para ofrecer una experiencia única, integrada y consistente en todos los puntos de contacto, que cubran las necesidades y expectativas del cliente.

  • La gestión avanzada de los riesgos y la analítica

Tener una optimización del riesgo de los nuevos productos es indispensable en toda compañía. Esta previsión permite hacer frente a las demandas del cliente de manera flexible, diseñando una oferta basada en sus necesidades reales y buscando la mejor opción de productos y precios por distintos canales.
El acceso al Big Data y a la analítica avanzada de datos permite desarrollar esa optimización a partir del conocimiento y de la personalización de los productos. El tratamiento masivo de datos es mucho más fácil y accesible desde la digitalización ya que permite hacer un cálculo individualizado de las primas basándose en el uso, preferencias o estilos de vida del cliente.

  • Eficiencia operativa en las actividades internas

Los cambios en las necesidades de los clientes requieren que las compañías de seguros cuenten con infraestructuras preparadas y un equipo especializado que sepa adaptarse en todo momento a sus exigencias y conseguir la mejor experiencia posible.
Para abordar este cambio, además, las aseguradoras necesitan ser organizaciones optimizadas y eficientes a lo largo de su cadena de valor, flexibles, con estructuras de costes que permitan una determinación de precios dinámica y de rentabilidad de producto que apoyen la calidad y rapidez en la comercialización.
En definitiva, si la sociedad está en plena digitalización ¿Cómo no unirse? Es una apuesta segura hacia la diferenciación y el éxito. El reto se encuentra en saber cómo hacerlo, cómo construir una estrategia y cómo usar los nuevos canales de distribución para llegar a los clientes. Por ello, las compañías de seguros que logren interiorizar la digitalización en su modus operandi, caminarán sobre seguro.