Seguro que, en más de una ocasión, al utilizar Internet para realizar gestiones con la administración, te ha sido solicitado el CSV, unas siglas que se traducen como Código Seguro de Verificación.

Se trata de una clave segura que genera un algoritmo matemático y que vincula los documentos imprimibles con originales electrónicos. Normalmente está asociado a la Administración pública, a un órgano, entidad o, directamente, a la persona firmante del documento. La utilidad de este código se pone de manifiesto a la hora de comprobar la integridad y autenticidad de un documento, que se realiza mediante el acceso a la sede electrónica correspondiente.

Antes de que lo digital inundase nuestras vidas, la verificación de un documento oficial debía realizarse por medio de un sello de tinta, impreso en la oficina correspondiente, y una firma; que, en muchos casos, eran fácilmente falsificables. Ahora, la falsificación documental lo tiene más difícil.

Otra de las ventajas de este código, es la posibilidad de consultar o descargar cualquier tipo de documento desde la sede electrónica habilitada a tal efecto. Con lo que siempre tendremos a nuestra disposición la documentación que requiramos.

Cada documento está registrado y “matriculado”, de manera que no hay dos códigos iguales y su verificación pueda hacerse de una manera sencilla, en alguna de las sedes electrónicas existentes, a través del verificador de documentos con CSV.

La  Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos, Ley 11/2007, especifica en su articulado que «Las copias realizadas en soporte papel de documentos públicos administrativos emitidos por medios electrónicos y firmados electrónicamente tendrán la consideración de copias auténticas siempre que incluyan la impresión de un código generado electrónicamente u otros sistemas de verificación que permitan contrastar su autenticidad mediante el acceso a los archivos electrónicos de la Administración Pública, órgano o entidad emisora.»

Muchas veces, este código es equiparado con el de CVE, o Código de Validación Electrónica (CVE). No obstante, el CSV usa datos no predecibles, que requieren un proceso de firma; mientras que el CVE está compuesto por identificadores y metadatos predecibles, como el tipo de organismo al que pertenece, el tipo de documento de que se trata, la fecha de emisión, etc.

El Reglamento Europeo UE 910/2014 señala que el CSV es utilizado por los Prestadores de Servicios de Confianza Digital, que son los encargados de identificar documentos electrónicos auténticos, guardados bajo custodia digital.

Cada día, la seguridad en la red mejora un poco más. Disponer de copias certificadas, avaladas por una tecnología segura, como lo es el Código Seguro de Verificación, nos permite avanzar en la tramitación de innumerables gestiones, con una mejora en la calidad del servicio y potenciando la administración electrónica, que simplifica, de manera notable, la vida de las empresas y los ciudadanos.