No nos cansamos de decirlo: la transformación digital es más que una moda pasajera. La necesidad de las empresas por incorporar tecnologías novedosas, que les ayuden a mejorar sus procesos productivos o a rentabilizar sus inversiones, se ha convertido en una prioridad en el ámbito empresarial; y más allá de este, en el de los organismos de la administración y hasta en la esfera privada de los ciudadanos. 

En este proceso de innovación, la investigación y el desarrollo de tecnologías es una constante. Así, surgen términos como ‘Internet de las cosas’, ‘Industria conectada’, ‘Movilidad del puesto de trabajo’, ‘Tecnología cloud’, y un largo etcétera de terminología a la que ya nos empezamos a habituar. 

Por otro lado, debemos ser conscientes de que la evolución tecnológica siempre debe ir pareja a las necesidades reales que encontramos en el día a día de las empresas, o de los distintos contextos en los que se aplique. Es por ello, que para que una tecnología sea considerada madura, esta debe ser capaz de aportar soluciones válidas, útiles y prácticas. Es necesario, por tanto, atender a los planteamientos plasmados en las estrategias y análisis empresariales, con los que se busca mejorar la calidad de sus productos y servicios, a la vez que se minimizan los tiempo, costes y riesgos afines a la producción. 

Un ejemplo perfecto lo encontramos en el binomio firma electrónica y blockchain. Se trata de utilizar una de las soluciones más innovadoras y con mayor proyección para los próximos años, y trasladarla a una necesidad habitual en las empresas: la formalización y verificación de acuerdos contractuales; esto es, utilizar el potencial, rapidez y seguridad que proporcionan las cadenas de bloques para certificar la veracidad de una firma en un documento.  

¿Pero, qué es lo que hace que esta combinación sea tan buena? 

La firma electrónica hace referencia a un reconocimiento legal de un documento, y a los suscribientes del mismo. Es portable, por lo que se puede gestionar desde múltiples dispositivos. Además, al estar vinculada al soporte digital, las transacciones se realizan de manera inmediata, casi instantáneamente. Por lo tanto, nos permite ahorrar costes materiales y, sobre todo, en horas de gestión y desplazamiento.  

Por su parte, a través del blockchain, podemos realizar la trazabilidad del documento firmado, con la seguridad de que este no haya sido alterado en ninguna fase del proceso de firma. Además, es un proceso totalmente automatizado, lo que supone también un importante ahorro de costes.  

De esta forma, con la unión de estas dos tecnologías, podremos disponer de documentos respaldados legalmente y que pueden ser transferidos con total seguridad entre las partes. Así, evitaremos el fraude y aumentaremos el nivel de confianza en todos nuestros procesos de negocio. 

En la actualidad, contar con soluciones tecnológicas adecuadas, que confieran seguridad en todas las fases de interacción con nuestros clientes, puede suponer un elemento definitorio de nuestro trabajo. La calidad como exponente de nuestro servicio y la tecnología como aliado imprescindible.