En la era digital, la terminología surge y se desinfla con un ritmo apabullante. Muchos son los que están familiarizados con el término blockchain, un protocolo al que ya nos hemos referido en numerosas ocasiones en este blog. Pero ¿es lo mismo la tecnología basada en cadenas de bloques y las conocidas como Tecnologías de Registro Distribuido (DLT)? 

Al referirnos a este último, nos encontramos con una base de datos descentralizada, o lo que es lo mismo, un conjunto de datos distribuidos en distintos puntos: equipos o nodos de información que mantiene de manera unívoca el registro del dato, de manera que, si hay una modificación en cualquiera de los datos, se actualizará automáticamente el registro en cada uno de los nodos. 

Para que una transacción se produzca de manera efectiva, debe ser autorizada y esa autorización se realiza mediante un algoritmo que define las reglas del registro. Como no existe una autoridad central, el sistema logra una gran tasa de seguridad y transparencia

Por su parte, en la tecnología blockchain, cada nodo dispone de una copia propia y, si hay una variación en cualquier parte de la base de datos, todas las copias se actualizan. Su seguridad proviene, además, de un protocolo basado en confianza computacional que lleva a organizar los datos en bloques, vinculados entre sí y con una fuerte encriptación. En esta tecnología no se puede modificar ni eliminar los bloques de datos, por lo que las transacciones permanecen de manera constante en el historial. 

Aunque ambas tecnologías se asemejan, existen algunas diferencias que merece la pena señalar. 

Como hemos indicado, la estructura de bloques de blockchain hace que cada uno de ellos cuente con su propia copia de la base de datos, mientras que el registro distribuido distribuye una única base de datos en distintos nodos. Por otro lado, nos encontramos con la secuencia que, en el caso de blockchain, debe ser específica.  

Sin embargo, una de las grandes diferencias la encontramos en la prueba de trabajo, los algoritmos que permiten consensuar una transacción que necesita blockchain y que requieren de una enorme cantidad de energía, y que no es necesaria en las tecnologías de registro distribuido. 

Sin duda, se trata de tecnologías que avanzan a pasos acelerados y que aún tienen un largo camino de maduración, sin embargo, su innegable capacidad ligada a la seguridad hace que sean un referente para sectores como el financiero, en donde las transacciones deben realizarse asegurando al máximo la identidad y pertinencia de cada acción. 

En firma electrónica y custodia de documentos, estas tecnologías aseguran igualmente la identidad de los firmantes, permitiendo incrementar esos niveles de seguridad. 

En los próximos años, el desarrollo de estos sistemas proveerá aplicaciones aún más precisas y con requerimientos más accesibles. Además, hay que tener en cuenta la democratización que posibilita, al otorgar el control de la información a todos los usuarios y no sólo a una unidad centralizada. Esto, unido a la mencionada transparencia y la capacidad de gestionar miles de millones de transacciones hacen que sean tecnologías robustas y de gran recorrido.