La convivencia con la IA

Los humanos y la inteligencia artificial: ¿cómo será su convivencia?

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Los retos de la IA en el ámbito corporativo 

Las nuevas tecnologías, entre ellas la IAG, han venido para quedarse.  

Hoy por hoy sabemos que su implementación va a impactar en el 100% de los negocios y alguno de los muchos retos que implica será crear los marcos de trabajo que han de implementarse para hacer un uso correcto, con rigor, seguro y verificado tanto a nivel corporativo como dentro de cada unidad de negocio de la empresa. 

Jose Manuel Oliva, Dir. DIGITEL TS del grupo MADISON nos aporta luz a este vertiginoso proceso de sinergias entre las personas y las nuevas tecnologías en el ecosistema laboral: 

¿Cómo va a ser la convivencia entre las personas y las nuevas tecnologías dentro de las empresas? 

La tecnología nunca nos ha sido ajena porque es una creación nuestra. Hemos convivido razonablemente bien con ella. En la evolución humana la tecnología nos ha permitido ir dando saltos evolutivos. La emergencia del lenguaje como consecuencia de esa evolución motivada por distintos factores; uno de ellos el tamaño de los grupos, provocó que la comunicación y la colaboración acelerara la tecnología y fuera transformadora en la organización social.  

La elaboración de una lanza o de herramientas están relacionadas con el lenguaje y la tecnología. Es igual de complicado hacer una frase que una lanza. 

La Inteligencia Artificial como toda la tecnología tiene su base en el lenguaje. En este caso, además, incorporando Visión Computacional y Programación de Lenguaje Natural. La combinación de todas las tecnologías hace que mejoren mucho las eficiencias en los procesos operativos. 

Su uso es como tener al lado un “compañero de trabajo digital”, tener a nuestra disposición a un humano digital de manera continua y personalizada para mí. 

Esta nueva tecnología es muy disruptiva y si tiene algo nuevo y relevante es la velocidad de adopción y el impacto: muy acelerador y transformador. 

En mi opinión es importante que este avance del conocimiento tecnológico vaya en paralelo y en relevancia con la ética del conocimiento, estando totalmente vigentes las reflexiones de Jacques Modot en su libro “El azar y la necesidad” de 1970: 

“En tres siglos, la ciencia, fundamentada en el postulado de objetividad, ha conquistado su lugar en la sociedad: en la práctica, mas no en las almas. Las sociedades modernas están construidas sobre la ciencia. Le deben su riqueza, su poderío y la certeza de que las riquezas y poderes mucho mayores aún serán mañana, si así lo quiere, accesibles al Hombre. Pero también, al igual que una elección inicial en la evolución biológica de una especie puede comprometer el porvenir de toda su descendencia, así también la elección, inconsciente en el origen, de una práctica científica ha lanzado la evolución de la cultura por una vía de sentido único; trayecto que el progresismo cientificista del siglo XIX veía desembocar infaliblemente en una expansión prodigiosa de la humanidad, en tanto hoy vemos abrirse delante nuestro un abismo de tinieblas.” 

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